A nivel familiar, la influencia de ésta sobre cada doliente
es bidireccional. Por un lado, cada familia tendrá una forma particular de
afrontar la muerte, dependiendo de si han tenido experiencias previas de otros
fallecimientos, de la manera particular que tengan de afrontar el dolor, su
modo específico de gestionar las emociones y enfrentarse a la adversidad, etc.
Las características concretas de ese afrontamiento familiar influyen
facilitando o complicando el proceso individual de cada uno de sus miembros,
según la forma particular que tenga cada uno de encarar este proceso.
Esta interacción entre familia y doliente determina gran parte del proceso de duelo, por lo que el hecho de que el doliente sea consciente del rol que está ocupando, o cómo lo está afrontando la unidad familiar, puede aportar mucha luz a su camino. De igual manera, para el profesional que atiende el duelo, tener en cuenta la parte compartida del duelo permitirá dar sentido a la experiencia del paciente.
Cada miembro de la familia tendrá una necesidad concreta
con respecto al proceso de duelo. Por ejemplo: habrá parientes que sean más
emocionales, a los que les resultará extraño que otros familiares pongan más
energía en intentar comprender que en llorar, de modo que los sentirán fríos o
les atribuirán poco amor hacia el fallecido ante su poca manifestación del
dolor, lo que en ocasiones puede desembocar en malentendidos y discusiones.
Éste es otro de los grandes retos del duelo: respetar y
poder encajar las diferentes maneras de elaborar el duelo que surgen entre los
miembros de la familia.
Cómo afecta el duelo a la familia
Cuando uno de los miembros de la familia fallece, los
roles, las interacciones entre los demás parientes cambian drásticamente. A
este proceso se añade el dolor del duelo y las diferentes formas de manejarlo
de cada integrante de la unidad familiar. De ahí se concluye claramente que,
aun en distintos niveles de intensidad, este proceso remueve a cualquier
familia. De hecho, es común ver cómo muchas familias pierden relación o se
distancian tras un duelo, según qué miembro haya fallecido y qué función
ocupase dentro del sistema familiar.
El duelo inmediato en la familia
Los primeros momentos del duelo constituyen casi un proceso
de supervivencia, donde cada uno pone en marcha mecanismos de defensa para
poder hacer frente a la pérdida. A nivel familiar lo que suele suceder es que
cada uno de los miembros adopta un rol frente al dolor y la crisis. Por
ejemplo, puede ocurrir que uno de ellos adopte el rol de acoger el dolor y la tristeza
de todos, lo que en ocasiones puede impedirle encontrar hueco para expresar el
suyo propio.
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